jueves, 28 de diciembre de 2006

El arte de escribir

Hace unos días, en medio de mi vasta búsqueda de empleo, tuve la oportunidad de conocer a un escritor... escritor e investigador para mayor exactitud. Fue muy interesante entablar contacto con él. Es un hombre que denota mucho conocimiento, compartiendo un breve instante de comunicación se puede vislumbrar una cuantiosa cultura en su persona. Se percibe fácilmente que tiene historias muy enriquecedoras por contar. En la última instancia en que nos contactamos terminamos hablando hasta temas de tipo literario, ya que ha tenido la oportunidad de conocer algunas de mis escrituras. Afortunadamente para su parecer han sido muy buenas y el dejo artístico es muy notable en las mismas. Me enorgullece que un escritor me brinde tal opinión.
Comentábamos (al hablar sobre el trabajo que a veces atañe a la creación de una producción literaria) que a veces al encontrarse los manuscritos originales de escritores muy famosos que ya han fallecido, se los ve llenos de tachaduras y correcciones... A veces se considera que es muy sencillo llegar a escribir algo que sea poético, artístico, y que en pocas palabras sintetice una serie de sentimientos difíciles de describir o explicar; pero en realidad tiene todo un trasfondo de trabajo, de idas y vueltas. La capacidad de resumir en pocas palabras un montón de sentimientos y emociones es algo excepcional e impresionante. Por otro lado, también llegamos a realizar una comparación con las letras de algunos tangos, pues éstas también pueden considerarse poéticas (en algunos casos). Me contaba que en la época en que los tangos eran muy populares, quienes escribían las letras en varias ocasiones no se daban a conocer. Muchas veces cambiaban sus nombres porque era mal visto el cantar tango, porque era más bien de los barrios bajos, de los típicos "arrabales".
Simplemente quería compartir esta anécdota, ya que es extraño y a la vez fabuloso cómo a veces podemos conocer a alguien con quien intercambiar comentarios que nos pueden cambiar nuestro punto de reflexión. Ha sido un gusto.

sábado, 23 de diciembre de 2006

¡Felices Fiestas!

Independientemente de las creencias que cada uno de nosotros pueda tener, quisiera aprovechar la ocasión para desearles una muy feliz Navidad.


Ya sabemos que no es como cuando esperábamos los regalos de Santa Claus y él cumplía fielmente con nuestros deseos, ahora debemos valernos de nuestras esperanzas y de nuestra fe para que aquello que queramos llegue a cumplirse. Nunca olvidemos nuestros sueños, espero que nunca perdamos esa capacidad (que a medida que pasan los años da la impresión de irse desgastando) de creer que todo puede realizarse, sólo basta con desearlo desde lo más profundo de nuestro ser. Resaltemos la ilusión, saquemos a relucir nuestras esperanzas... pensemos en el futuro como un misterio a descubrir, un misterio plagado de sueños. Espero que en estos días la paz los acompañe, mis mejores deseos de corazón.

¡¡Muy felices fiestas!! y que en este próximo año sus sueños dejen de ser sueños para convertirse en realidades. ¡Próspero 2007!

Cristales de confianza


¿Será que la confianza
es de esos frágiles
pero muy recurrentes cristales
que llegan a nuestra vida
y se instalan,
permanecen,
hasta que repentinamente
cae al suelo y se despedaza
en minúsculos restos?

¿Será que ya no pueden reconstruirse
para volver a formar
esa totalidad inicial?

Simplemente
¿será la confianza,
ella misma,
quien decide autodestruirse?


(Ana Stelmack)

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Espíritu artístico a la carta...

Hoy comencé un curso de flores artesanales con goma eva. Está espectacular. Vi ejemplos de las flores que voy a realizar en el transcurso del mismo y son una hermosura, parecen reales. Me encantó. Este curso dura unos siete días. Está dictado por un profesor que vino a Uruguay desde Brasil. En su presentación nos comentaba que allá en su país recomiendan mucho hacer este tipo de actividades debido a que tienen una población con alto nivel de stress, allí la gran mayoría de personas trabaja durante un gran número de horas al día... a modo de chiste nos decía que allá no existe eso de la "siesta", como tenemos por acá. Retomando el tema central del curso, hoy ya realizamos algunos moldes y mañana parece que nos vamos a dedicar a la parte de pintura.

Por otra parte, esta semana ya voy a comenzar con uno de mis proyectos: poner un taller de expresión plástica para niños en casa. Voy a dictar clases de pintura, técnicas de dibujo, manualidades, artesanías, de todo un poco sobre el tema. Hace mucho tiempo vengo pensando en hacerlo, pero como estaba el asunto de mis exámenes en magisterio y demás, se me estaba complicando un poco para hacerlo. Pero ahora que ya finalicé el período de clases y de exámenes... ¡espíritu artístico, bienvenido!

lunes, 11 de diciembre de 2006

La decisión es mía.-


La duda me invade, el desconcierto, el creer que dar un paso adelante podría llegar a ser que el mundo permanezca estático, sin pretender cambiar. Sin saber qué hacer intento continuar, me propongo realizar mis actividades cotidianas y mi mente me lo impide, llega un instante en que me trunca y una voz me dice, seriamente, "¿Y? ¿qué pensás hacer?". Simplemente me ahogo en una respuesta inundada en un sinnúmero de interrogantes por temor a responder un simple "no sé". Ahora simplemente me viene a la mente el tema musical que hasta ayer -y aún hoy- movilizaba mi corazón...


(...) la noche siempre pasará,
la mañana con su sol llegará
y volveré a despertar tan distinto y feliz
porque todo el dolor sanará

quiero poder descubrir
en mi alma al hombre que fui,
porque me falta vivir
tus recuerdos no quiero partir

(...) un día todo será diferente y verás
que tu ángel fue el que me salvó...


Las oportunidades sólo las brinda la vida, yo tan sólo deberé decidir si estar de acuerdo o no con ellas... por cómo va este camino, por cómo he recorrido este sitio ya sé que tarde o temprano terminaré dejándome llevar por mis sentimientos. Porque no quiero que el fragmento inicial de esta canción llegue a ser cierto ("¿y qué me queda de vos...? / montoncitos que el tiempo olvidó") ni que el tiempo haga que yo también termine olvidando esos montoncitos, sin siquiera tener en cuenta qué se encuentra dentro de mi corazón.

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